
Ese día -que muchos advierten que será como aquel frenético cierre de
listas de 2025- se sabrá si hay consenso para una lista de unidad o un
si se avanza en una interna que promete ser durísima. El padrón del PJ
bonaerense lleva muchos años sin actualizarse. Hay listas con cientos de
nombres que no están aprobadas por el partido. En la reunión del
Consejo que se realizó el 19 de diciembre en Malvinas Argentinas hubo un
acuerdo para actualizar afiliaciones. Apenas subieron a los autos, los
dirigentes peronistas dieron la orden en sus distritos para cargar
fichas. En La Plata hubo un operativo en un bunker de Julio Alak ubicado
muy cerca de la sede del partido. También La Cámpora cargó algunos
nombres por esos días. El padrón pasa a ser relevante si no emerge un
acuerdo por una lista de unidad. Si el 7 de febrero se consolida una
lista de unidad cualquiera podrá integrar una lista. El consenso estará
por encima de los detalles administrativos. Sin embargo, si las
negociaciones fracasan ambos sectores mirarán con lupa cada nombre.
Probablemente las impugnaciones sean imposible de contar. Aunque ninguna
de las dos partes lo dice, ese es uno de los tantos temas por el cual
es preferible avanzar en una lista de unidad. El otro, es la cantidad de
afiliados que efectivamente participarán en la contienda. Con el
peronismo está desmovilizado y llevar a los militantes a sufragar no
será fácil. "Si en la interna radical votaron 60.000 personas en toda la
provincia, nosotros con suerte podemos llegar a 100 mil yéndolas a
buscar", dice a LPO un dirigente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
La Cámpora jugará fuerte, pero Kicillof también. En ambas partes
coinciden en que es preferible evitar la interna. La idea es que tanto
el Consejo del partido como la Junta Electoral queden con la misma
correlación de fuerzas. La Cámpora jugará fuerte, pero Kicillof también.
En ambas partes coinciden en que es preferible evitar la interna. La
idea es que tanto el Consejo del partido como la Junta Electoral queden
con la misma correlación de fuerzas. El Consejo hoy está dividido -casi
mitad y mitad- entre kicillofistas y kirchneristas. En tanto, en la
Junta Electoral los referentes de Cristina y Máximo Kirchner superan a
los del gobernador. Sin embargo, en la reunión de diciembre se acordó
que las decisiones se toman a través de una mayoría especial y eso le da
a Kicillof poder de veto. Están convencidos de que Máximo estuvo detrás
de la pre candidatura de Federico Otermin, el intendente de Lomas, que
emergió con el respaldo de un grupo de intendentes del conurbano como
Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Federico
Achaval (Pilar).
Mientras tanto, Magario juega fuerte. La inacción
legislativa del Senado contrasta con el movimiento de la vicegobernadora
ante las definiciones del partido.
En el MDF dan por hecho la
candidatura de la referenta de La Matanza. Consideran que se ganó ese
lugar cuando se puso al frente de la lista de la Tercera y ganó sin
problemas esa sección en la elección de septiembre pasado.
Sin
embargo, hay otro motivo que puede ser relevante para lograr una
síntesis con La Cámpora: Magario no puede ser candidata a gobernadora
por integrar dos veces con Kicillof la fórmula para la gobernación. Por
tanto, su eventual designación al frente del partido no la instala como
candidata para suceder a Axel.

