
La magnitud de la operación, sumada a la sensibilidad geopolítica del
territorio involucrado, convirtió el caso en un foco de tensión política
con potencial impacto nacional. Según reveló La Política Online, los
vínculos entre el gobernador Alberto Weretilneck y capitales qataríes no
serían recientes. LPO reveló intercambios entre Juan Pablo Beacon y
Pablo Toviggino donde se hace referencia directa a la relación del
mandatario rionegrino con representantes de ese país, en un entramado
que excede lo estrictamente deportivo. Otro jeque árabe complica a
Weretilneck, un testigo confesó que compró 14 mil hectáreas de frontera
con una donación del Emir de Abu Dabi. En esas conversaciones, incluso,
se menciona que fue el propio Weretilneck quien habría facilitado el
nexo institucional al acercar a Beacon a un encuentro con el embajador
de Qatar en la Argentina, consolidando un canal de diálogo previo con
ese esquema de inversiones. Este antecedente cobra relevancia en el
actual escándalo por tierras, ya que refuerza la hipótesis de una trama
de relaciones internacionales que se viene gestando desde hace años en
torno a la Patagonia. El reconocimiento público de Barabucci se dio en
el marco de un juicio contra la mapuche Soledad Cayunao, que fue
absuelta tras no comprobarse los delitos de usurpación y hurto. Sin
embargo, lo que emergió durante el proceso fue una trama más profunda,
que dejo en evidencia la compra de 19.269 hectáreas en el Cerro
Carreras, dentro del Área Natural Protegida Cipresal de las Guaytekas y a
menos de 50 kilómetros de la frontera con Chile.
Los fondos
utilizados para la compra de las 20 mil hectáreas en zona de frontera
fueron transferidos desde el First Gulf Bank de Abu Dhabi hacia una
cuenta del JP Morgan en Nueva York, sin ingresar al circuito financiero
argentino. Según la documentación, los fondos utilizados para la
operación fueron transferidos desde el First Gulf Bank de Abu Dhabi
hacia una cuenta del JP Morgan en Nueva York, sin ingresar al circuito
financiero argentino. Este detalle encendió sospechas sobre posibles
maniobras de evasión, contrabando de divisas y lavado de dinero, además
de una eventual violación de la Ley 26.737, que restringe la adquisición
de tierras por parte de extranjeros en zonas de seguridad de frontera.
Las tierras fueron adquiridas al empresario Marcelo Mindlin, socio del
británico Joe Lewis, figura polémica en la Patagonia por el conflicto de
acceso al Lago Escondido. El valor de la operación -poco más de 2
millones de dólares- representa un promedio de apenas 106 dólares por
hectárea, lo que también genera interrogantes sobre la valuación de
activos de alto valor ambiental. Detrás de Barabucci se despliega un
entramado de sociedades que complejiza la identificación del verdadero
titular de las tierras. Firmas como Dunia Inmobiliaria, Manzil SA,
Estancia Las Marías y el Fideicomiso Amaike aparecen como vehículos
legales de una estructura que, según distintas investigaciones, tendría
como beneficiario final al empresario emiratí Mathar Suhail Alí
Alyabhouni Aldhaheri. Este empresario está vinculado al círculo del emir
de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, lo que introduce un
componente geopolítico al caso. De hecho, trascendió que el propio emir
utilizó estas tierras como refugio en un contexto de tensión
internacional, arribando a Bariloche con una comitiva de alto nivel y
trasladándose en helicóptero hasta la estancia. La escena refuerza la
hipótesis que Barabucci habría actuado como testaferro de capitales
extranjeros en una operación que podría haber eludido las restricciones
legales vigentes en Argentina. La utilización de figuras jurídicas
complejas y la circulación de fondos por fuera del país alimentan las
sospechas sobre una arquitectura diseñada para ocultar el comprador. En
este contexto, el foco político se trasladó al gobierno de Weretilneck.
La ausencia de intervención de organismos clave como la Fiscalía de
Estado, el Ministerio de Gobierno, la Dirección de Tierras y el Registro
de la Propiedad Inmueble genera cuestionamientos sobre la eficacia -o
la voluntad- del Estado para controlar operaciones de este tipo. Detrás
de Barabucci se despliega un entramado de sociedades que complejiza la
identificación del verdadero titular de las tierras. Firmas como Dunia
Inmobiliaria, Manzil SA, Estancia Las Marías y el Fideicomiso Amaike
aparecen como vehículos legales de una estructura que, según distintas
investigaciones, tendría como beneficiario final al empresario emiratí
Mathar Suhail Alí Alyabhouni Aldhaheri. Distintos sectores advierten que
no se trata solo de una falla administrativa, sino de una posible
omisión sistemática que permitió consolidar una operación de gran escala
en una zona sensible. La falta de pronunciamiento oficial por parte del
gobernador profundiza las críticas y alimenta la percepción de un vacío
de control institucional.
La legisladora provincial de Río Negro y
es senadora nacional, Magdalena Odarda impulsó pedidos de informes y
reclamó la intervención del Ministerio Público Fiscal de la Provincia
que estuvo cargo de la causa judicial de Barabucci para investigar el
origen de los fondos, la legalidad de la compra y la posible
participación de organismos nacionales como la Unidad de Información
Financiera (IUF). El caso también vuelve a poner bajo la lupa la
relación histórica entre Joe Lewis y Weretilneck que compartían hasta el
mismo abogado y el intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, muy cercano
al mandatario rionegrino, era el contador de la empresa Hilden Lake
S.A, marcada por la falta de resolución en el acceso público al Lago
Escondido.

