
Tarde o temprano vamos a derrotar a la inflación, prometió. Durante su
larga exposición que arrancó más tarde del horario inicial previsto
-21.30- el mandatario intercaló sus análisis con reiteados pedidos para
que los empresarios no escuchen no se dejen psicopatear por el relato
kuka y cuando llegó el momento de analizar la caída del empleo formal
Milei destacó que unas 400.000 personas ingresaron al mercado informal.
¿Para
qué creen que mandamos la ley de modernización laboral? les preguntó,
señalando que claramente la norma, judicializada por la CGT, fue
diseñada para recibir a esas personas que ingresaron al mercado informal
de trabajo. También destacó la reducción de puestos de trabajo en el
Estado: Son la casta, afirmó. Casi ningún aplauso se escuchó, y se
vieron miradas adustas y pocos aplausos desde la plana mayor del
gobierno, entre ellos Manuel Adorni y Karina Milei, así como Patricia
Bullrich, Martín Menem, Luis Petri entre otros. Más allá de volver a
tratar de soviético al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel
Kicillof, vinculándolo al gasto estatal sin freno, Milei volvió a
cargar, sin mencionarlos con nombre y apellido, contra el CEO del Grupo
Techint, Paolo Rocca, así como contra Madanes Quintanilla, el dueño de
Fate.
¿Acaso es justo pagar los neumáticos cuatro veces más caro?
¿Pagar los tubos de acero tres veces más caro?, preguntó, cuando
argumentó por qué consideraba que no debía tratar, desde el Estado, de
manera diferente a determinadas empresas, por ejemplo, cuando perdieron
una licitación, en referencia a Techint y a su CEO, a quien volvió a
referirse como Don Chatarrín.

