
Oro no llegó a superar esa cifra, pero desplazó al ucraniano Sergey
Karjakin del segundo lugar histórico. El resultado vuelve a poner al
ajedrez argentino en una conversación global y confirma el crecimiento
de uno de los mayores talentos jóvenes del mundo. Oro necesitaba una
actuación precisa en Cerdeña para cerrar su camino hacia el título.
Venía de igualar frente al indio Leon Luke Mendonca, uno de los grandes
maestros jóvenes más destacados del circuito, en una partida que lo dejó
muy cerca del objetivo. La victoria ante Niedbala terminó de asegurar
la norma que le faltaba. Después de ese triunfo, el argentino quedó con
seis puntos en ocho rondas y mantuvo su invicto en el torneo. En la
última ronda quedó emparejado con Ian Nepomniachtchi, exretador al
título mundial y actual integrante de la elite internacional. Ese cruce
terminó de consolidar la performance necesaria para que Oro completara
el requisito final.
El certamen en Italia reunió a jugadores de alto
nivel y volvió a exigirle al argentino medirse con rivales acostumbrados
al circuito internacional. Durante el torneo, superó al alemán Gerhard
Lorscheid, al francés Alexis Tahay, al italiano Guido Caprio y al polaco
Niedbala. También firmó tablas frente a los indios Adharsh K., Murali
Karthikeyan, Aditya Mittal y Mendonca.
El camino hacia el título de
Gran Maestro La norma conseguida en Cerdeña fue la tercera de su
carrera. La primera había llegado en septiembre de 2025, en el torneo
Leyendas & Prodigios de Madrid. La segunda la obtuvo meses después
en el Magistral Szmetan Giardelli, disputado en la Argentina. Con esas
dos actuaciones, Oro había quedado a un solo paso del título y llegó a
2026 con la posibilidad de buscar incluso el récord absoluto. En el
Aeroflot Open de Moscú tuvo una oportunidad concreta, pero una derrota
en la última ronda ante Aleksey Grebnev lo dejó a medio punto de
conseguirlo. En Cerdeña consiguió lo que se le había escapado en torneos
anteriores. El título de Gran Maestro era el paso que faltaba. Para
alcanzarlo no alcanza con una buena actuación aislada, sino que se
necesitan tres normas internacionales y superar el umbral de rating
exigido por la FIDE. Oro ya había cruzado la barrera de los 2500 puntos
de ELO clásico, por lo que la norma italiana completó el camino. La
última ronda en Cerdeña ya no cambiará el dato central: Oro alcanzó el
título que perseguía. Podrá completar el torneo frente a Nepomniachtchi
con el objetivo principal cumplido y con una actuación que quedará entre
las más importantes de su carrera. El resultado confirma que su
crecimiento no depende de una sola partida ni de un golpe aislado. A
partir de ahora, el desafío será sostener su evolución dentro del
circuito internacional. La precocidad ya lo metió en la historia; ahora
empieza otra etapa, mucho más exigente. Con 12 años, Faustino Oro ya es
Gran Maestro y ocupa un lugar entre los prodigios más precoces de la
historia del ajedrez. DCQ

