
Frente a la estampida de senadores contra el pomposo proyecto, el
oficialismo tuvo que conformarse con la aprobación de los capítulos
referidos a la agilización de los desalojos y el recorte de las
facultades del Estado en las expropiaciones, menos de un tercio del
contenido que ambicionaba el gobierno cuando lo mandó al Congreso en
marzo. El derrumbe fue tan estruendoso que el fueguino Agustín Coto
anunció que La Libertad Avanza aceptaba quitar los artículos referidos
al manejo del fuego y José Mayans le retrucó que retirasen la ley
completa. Bullrich se fue enterando a lo largo de la tarde cómo se le
escapaban los respaldos, con el mismo efecto cascada que le hizo perder
la ley de tierras. El discurso torpe de Joaquín Benegas Lynch también
contribuyó a quemar los puentes con los senadores aliados, a los que el
libertario entrerriano tildó de ignorantes y tibios por sucumbir ante el
show mediático que supuestamente se montó contra la venta de terrenos a
extranjeros. La Rosada culpa a Bullrich por el fracaso de la ley de
tierras y dicen que mintió con el número de votos. Esa intervención de
Benegas Lynch, que ensayó al principio de la sesión para rechazar la
impugnación que presentó Juliana di Tullio para impedir que vote por
conflicto de intereses ante la revelación de LPO, detonó la mayoría de
los 44 que armó Bullrich durante las sesiones extraordinarias del verano
pasado. Si el vínculo había quedado resentido esta semana por la mala
praxis de la jefa de bancada oficialista, los dichos del senador que se
dedica a valuar y vender campos en su actividad privada terminaron de
estallarlos.
En efecto, los libertarios se iban enterando a medida
que avanzaba la sesión cómo se le escapaban votos que pasaban del
sentido positivo al negativo, para ubicarse en el rechazo junto al
peronismo, en el segmento que barría con las sanciones o limitaciones a
los propietarios de hectáreas que se incendiasen para luego enajenarse.
Así fueron cayendo los anuncios del radical Maximiliano Abad, Flavia
Royón, Beatriz Ávila y Edith Terenzi. Abad explicó en su exposición que
esa parte del proyecto era regresivo y que la doctrina constitucional y
la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia establecen el
principio de no regresión ambiental. En tanto, Royón había avisado que,
más allá de los cabildeos que se produjeron durante meses en el despacho
de Víctor Zimmermann en el Senado para retocar la ley, todavía contiene
errores conceptuales y técnicos que deben revisarse y por eso votaría
en contra. Los libertarios se iban enterando a medida que avanzaba la
sesión cómo se le escapaban votos que pasaban del sentido positivo al
negativo, para ubicarse en el rechazo junto al peronismo, en el segmento
de Manejo del Fuego.
Finalmente, el proyecto quedó compuesto por lo
que fuera el Capítulo I, referido a la Expropiación y Regularización
Dominial, el Capítulo II, dedicado a los Procesos de Desalojo y el
Capítulo V, sobre el Registro de la Propiedad Inmueble. El primero fue
aprobado por 37 votos a favor y 33 en contra y el segundo cosechó 36
voluntades por la afirmativa y 33 por la negativa. Terenzi se abstuvo
después de explicar que no compartía la orientación del articulado pero
también advirtió que lo que se estaba legislando aplicaba solo a la
Capital Federal porque el resto de las jurisdicciones tenían su propio
régimen de desalojos.

