
El desplome evidenciado refleja el impacto que las subas tarifarias tienen sobre el comportamiento de los usuarios tanto en los días hábiles como en los fines de semana y feriados. Las líneas más afectadas son las bonaerenses. En este sentido, el reporte detalla una asimetría entre las distintas jurisdicciones que componen el AMBA. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) la retracción de pasajeros durante los días hábiles fue de un 7,2%, en las líneas que operan exclusivamente en la provincia de Buenos Aires (PBA) la caída se triplicó, alcanzando un 22,6%. Detrás de esta brecha se esconde la dispersión de los aumentos aplicados al boleto con tarjeta SUBE registrada, dependiendo del esquema aplicado por cada administración y la periodicidad con la que se implementan. En territorio porteño y bonaerense las subas son mensuales a partir de un cálculo que combina la inflación más un 2% adicional, mientras que las tarifas de las líneas dependientes de Nación, que unen ambas jurisdicciones, se actualizan más espaciadamente. De esta manera, en CABA, la tarifa de los colectivos pasó de $488,70 a $820,99, representando un incremento interanual del 67,99%. En PBA, el pasaje trepó un 117,31%, saltando de $489,61 a $1.063,98 por viaje. En tanto que el boleto en los colectivos nacionales aumentó un 64,69% interanual, pasando de $451,01 a $742,81.

