
Los empresarios del Círculo Rojo que el jueves no lo aplaudieron y
abandonaron la sala cuando hablaba Javier Milei, durante la reunión del
Consejo de las Américas, actuaron como si tuvieran alguna información
muy reservada sobre el estado del Presidente, al que aclamaron hasta
hace poco, porque no es la primera vez que dice estas crueldades como si
disfrutara con la tragedia ajena.Esos súperempresarios, que ahora miran
con recelo las excentricidades de Milei, fueron los que impulsaron las
medidas más crueles y destructivas a través de los estudios de abogados
que diseñaron proyectos de ley como la ley Bases o la reforma laboral.
En su discurso, el titular de la Cámara Argentina de Comercio y
Servicios, Mario Grinman respaldó al gobierno y reconoció las
dificultades que atraviesan muchas empresas, pero justificó ese desastre
porque las transformaciones significan sacrificios, significan dolor.
Milei ya va por el tercer año en el gobierno y lo único que hay es
sacrificio y dolor, incluso para miles de empresarios que se fundieron y
que no se sentirán representados por esos discursos. El escándalo de
Cerimedo en Bolivia se convirtió en radiografía, espejo, calco,
iluminación o demostración de la tremenda confusión que ha llevado al
gobierno en América a personajes de la calaña de Donald Trump, Javier
Milei, la hija de Fujimori, que esterilizó con mentiras a miles de
campesinas peruanas, o el que acaba de asumir en Colombia, Abelardo de
la Espriella, un petimetre que se graba cuando le inyectan botox en la
cara y lo cuelga en las redes, una especie de Chuqui maldito que,
primero se declaró ateo, y después levantó los ojos al cielo y afirmó
que el terremoto que asoló a su país fue “una prueba de Dios a su
gobierno”. El tipo no renunció a la nacionalidad estadounidense y ha
sido abogado de los narcos. Cerimedo, el asesor de Jair Bolsonaro en
Brasil, de Milei en Argentina y del presidente Rodrigo Paz en Bolivia,
está muy comprometido en el intento de asesinato de su pareja boliviana,
Nadia Beller. Era el único que sabía dónde se encontraba la mujer
cuando fue atacada, porque la había citado allí. En su celular se
encontraron mensajes donde habla del atentado y del contrato a sicarios.
La víctima, que salvó su vida por pura suerte, lo ha denunciado sin
dudar. El atentado contra Beller tiene similitudes con el que se cometió
contra Cristina Kirchner, quien también salvó su vida por pura suerte.
Fue cometido por marginales inspirados por discursos de odio como los
que instaló Cerimedo en sus pupilos. Y tras el intento criminal dijeron
que habían sido autoatentados pergeñados por las víctimas. Es lo que
Milei mensajeó en las redes. Acusado de incentivar el golpe contra Lula
en Brasil con la difusión masiva de mentiras y falsas noticias en las
redes, Cerimedo reconoció hace dos años en entrevistas periodísticas que
manejaba alrededor de 50 mil cuentas falsas de Facebook y en X. En los
allanamientos que se realizaron esta semana en Bolivia se encontró una
granja de trolls. El hombre que habría pagado para que asesinen a su
pareja y la condujo al lugar donde la emboscaron, es además el gran
estafador de los argentinos, el especialista en difamar y mentir como
herramienta de confusión. La difamación del adversario con acusaciones
falsas de corrupción, de fraude electoral o de delitos sexuales, como lo
estaban haciendo con Evo Morales, ha sido el discurso que vendió a
candidatos marginales de ultraderecha con los cuales se hizo millonario.
La técnica consistió en lanzar decenas de miles de mensajes o decenas
de miles de “like”, en respaldo de un determinado contenido, el cual
resulta tan masivo que asume un halo de veracidad que es falso. El
riesgo de contradecir lo que las redes repiten hasta el cansancio es
aparecer como cómplice o como ingenuo. El método –que es una estafa como
la vieja venta de buzones-- ha sido tan eficiente que se trasladó a los
grandes medios de comunicación hegemónicos que, de esa forma, se
desligaron de cualquier criterio de verdad cotejado con la realidad. El
criterio de masividad o de afinidad (es verdad porque concuerda con lo
que pienso) reemplazó al criterio de verdad y desnaturalizó la lógica de
la información y peor que eso, eliminó cualquier marco ético de la
información. Como discípulo de Steve Bannon, el hombre que aplicó esta
metodología en Estados Unidos para impulsar un candidato marginal como
era Donald Trump, Cerimedo fue el principal exponente en Argentina de
esa ideología de la comunicación en las redes. Lo que confirmó el
escándalo de Cerimedo en Bolivia es que el instrumentador de una
metodología sin marco ético ni moral, adolece como persona de esas
mismas características.
Y lo mismo sucede con el que las aprovecha, o
sea los candidatos que, gracias a esas prácticas, accedieron a gobernar
sus países. El caso Cerimedo se convirtió en caso testigo cuando la
víctima que intentaron asesinar confesó que fue la esposa argentina de
Cerimedo, Natalia Basil, empleada en la ANDIS, la que difundió las
grabaciones que desataron el escándalo que involucró a la secretaria
general de la presidencia y hermana del presidente, Karina Milei.
Ensañarse
con la discapacidad ha sido una de las acciones más miserables de este
gobierno. Por lo que no fue sorpresa cuando surgió la denuncia de que
cobraban una coima a los laboratorios para comprarles remedios que
después escatimaban a los discapacitados pobres que los necesitaban. Las
grabaciones denunciaban que el 3 por ciento de esas coimas las recibía
la hermana presidencial.
Para los comunicadores como Cerimedo, la
mentira es más eficiente que la verdad, pero la mentira como regla de
vida o de gobierno, resulta enfermiza. Y el discurso se entrelaza con el
que lo verbaliza. Del Presidente que se recluyó y de los dos discursos
que dio a su regreso emanaron esos síntomas.
En esa atmósfera de
irrealidad que construye, se burló de los que no llegan a fin de mes. Lo
que no es irreal, más bien es una realidad muy concreta es que 20
millones de argentinos están endeudados hasta el cuello y seis millones
de ellos son morosos que no han podido pagar sus deudas, con tasas, que
en el caso de las Fintech han llegado hasta 1400 por ciento de interés.
Es un despropósito la maldad intrínseca de un modelo económico que
naturaliza todos estos desfasajes.
No existe transformación, lo que
se produjo fue degradación como objetivo de estos intereses. Decir, como
se dijo en la reunión del Consejo de las Américas el jueves, que “las
transformaciones significan sacrificios, significan dolor” para
justificar la inhumanidad como sustento de una construcción social, sólo
puede ser porque el que lo dice está del lado de los pocos que se han
beneficiado con la desgracia de la inmensa mayoría.

