
La situación es aún más crítica porque se expande a todos los sectores sociales y recae sobre quienes tienen menor poder adquisitivo: se restringe el acceso a la tarifa social, que antes se calculaba en base a un solo ingreso y ahora se amplía a todo el grupo familiar; se reemplazó el precio diferencial de cada unidad de garrafa, por un subsidio de manera directa que equivale solo a media garrafa por mes y se pagará tarifa plena cuando se supere el tope reducido de consumo subsidiado. El 60 por ciento de la generación de energía eléctrica se hace con gas, entonces estamos pagando precios internacionales por commodities como el gas y petróleo que sacamos de la Patagonia. Y las empresas tienen además otra ventaja con la gestión de los libertarios: no les van a cobrar el 100 por ciento de las multas por cortes de energía eléctrica, agregó Bassano. A los incrementos por quita de subsidios, hay que agregarle los aumentos mensuales que, últimamente, estuvieron por encima de la inflación y no van a cesar: +3 por ciento, advirtió a Fernanda Lacey, abogada de la Unión de Usuarios y Consumidores. Los hogares dejarán de clasificarse por ingresos bajos, medios y altos y pasarán a dividirse entre los con y sin subsidios. Los únicos beneficiarios activos serán quienes cobren hasta tres Canastas Básicas Totales (CBT) mensuales, alrededor de 3.77 millones de pesos. La decisión afecta a usuarios de ingresos medios que perderán el beneficio, ya que antes el tope máximo era de 3.5 CBT, unos 4.4 millones de pesos. Luz: En las facturas de luz se fijará un tope de consumo de 300 kWh para algunos meses y de 150 kWh para otros. Hay un descenso en la cobertura de kWh que es muy notorio, por lo tanto la ecuación es muy difícil pero el incremento va a ser importante”, detalló Lacey. Hasta ese nivel de consumo los usuarios con subsidio tendrán una bonificación del 50 por ciento en sus facturas. Por encima de esos máximos, se les cobrará con precio de tarifa plena.

