
Evitó, por cuestiones naturales, decir que esa crisis es precisamente
por el ajuste de Milei, pero no le erró a la conclusión: los números de
la economía muestran un impacto fuerte de la recesión en la región donde
hay 4 de cada 10 votos nacionales. Las cifras muestran un desplome del
consumo masivo de entre 5 y 18 por ciento en municipios “ricos” y
“pobres”; el desempleo en niveles crecientes, caída en el crédito y
procesos de mora muy fuertes. Además de una situación marcada de
destrucción productiva y una violencia barrial en ascenso en los
segmentos más marginados, que es relatada por dirigentes sociales y
curas de la línea Papa Francisco. Esta situación, como se contará más
adelante, es lo que precipitó internas subterráneas en Hacienda, que
salieron a la luz con chispazos informativos que funcionaron como
indicios. Pero primero los datos. Es menester admitir, en el inicio, que
Arriazu tenía razón. Los números de empleo son interesantes de ver
porque explican casi toda la deficiencia de política económica del
gobierno de Milei. Desde noviembre del 2023 a enero del 2026 se
perdieron más de 206 mil empleos en todo el país, con 22 de las 24
provincias cediendo puestos de trabajo. Y aquí lo más relevante:
primero, que el corazón productivo del país es el más afectado, pero muy
de cerca lo sigue el interior del país, lo que derrumba la teoría del
gobierno y consultores afines sobre que el interior está bien y Buenos
Aires está mal.
Segundo, que el AMBA no está mal, está muy mal. En
los datos se observa que, del total de empleos perdidos, Buenos Aires se
llevó el 34 por ciento, unos 71 mil. Pero el área centro está
seriamente afectada. La CABA perdió casi 40 mil empleos; Córdoba 15.570 y
Santa Fe más de 12.500. En pocas palabras, de los 206 mil empleos
perdidos, la mitad está en el corazón comercial y productivo del país,
en los núcleos más poblados y donde están la mayoría de votos. En este
contexto de no hay empleo ni dinero, el Conurbano mostró en marzo una
caída del consumo 14,6 por ciento interanual en términos reales. Además,
en el primer trimestre del año la baja fue del 10,6 por ciento. No hay,
así, una reversión del ajuste del 2024 y 2025. Según datos de la
gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia a los que accedió
Página I12, la comparación es aún peor si se mide contra el 2023: allí,
la contracción acumulada del consumo en el Conurbano es de 7,7 por
ciento. El dato avisa que el “ciclo recesivo será prolongado”.
Los
datos del Bapro muestran, además, algo delicado. Tomando el consumo
financiado con dinero en cuenta como un proxy directo del ingreso
corriente de los hogares, hay una caída en el consumo con dinero en
cuenta aporta -10,5 puntos a la caída total de marzo (-14,6%). Mientras
que en 2025 el crédito aún crecía (incidencia de +23,7 p.p. en rubros
como Salud), en marzo de 2026 el crédito también se desplomó. Los
consumos con tarjetas de crédito registraron una baja de -10,8%
interanual tras 16 meses de expansión. Esto significa que se rompió el
“amortiguador” financiero con –10,5 puntos porcentuales de caída del
consumo entre 2025 y 2023 y acumula 19 meses consecutivos de retrocesos.
Lo que padecen los municipios
En
el detalle de datos del Bapro se ve que hay 15 municipios que tienen
caídas de consumo muy pronunciadas contra un 2025 que ya había sido
pésimo: en Presidente Perón bajó 18,5 por ciento; Florencio Varela un
15, Merlo, uno de los distritos más poblados con más de 582 mil
habitantes, tuvo una baja del consumo de un 14,3; lo mismo que Brown,
con 584 mil pobladores y una caída del gasto familiar del 13,2. El otro
dato fuerte es que entre los 15 distritos donde menos cayó el consumo,
las caídas interanuales van entre el 5 y casi el 11 por ciento, es
decir, siguen siendo números de catástrofe. En ese pelotón están La
Plata, San Isidro, los partidos del sur como Quilmes o Lomas, pero
también Tigre, Escobar y Brandsen.
Todo este escenario es el que armó
internamente en el Gobierno una disputa entre el ministro de Economía,
Luis Caputo y la hermana del Presidente, Karina, alineados con la
necesidad de que la economía se recupere y frene algo el ajuste; contra
Milei y Sturzenegger, que insisten en que no puede frenarse el recorte,
porque es un activo del Gobierno.
Sebastián Pareja, el armador
bonaerense de LLA, advirtió en privado que la situación en el Conurbano
es de tensión. Los enviados del gobierno no pueden ya responder a la
demanda social, que afecta a sectores medios y bajos. Un dato extra:
Peter Thiel, el alemán dueño de Palantir que vino a instalarse al país
para hacer negocios y conocer el proyecto liberal libertario, manifestó
esta semana en una reunión con dos economistas muy cercanos al
Presidente que es necesario ver qué sustentabilidad social tiene el
programa.
Cuentan que Thiel, instalado en una mansión de 12 millones
de dólares en Barrio Parque, preguntó por qué la prensa muestra una foto
de una Argentina en crisis y Milei dice otra cosa. Lo que plantea
Thiel, un enemigo público de la democracia, es lo mismo que dicen dos
informes de bancos internacionales que están en el escritorio del
ministro de Economía.
En el medio de la disputa política está la
crisis con los municipios, que no sólo sufren el ajuste de partidas que
hace Nación, sino que les aparecieron problemas inéditos con sus
empleados. Los más grandes, que tienen entre 5000 y 7000 empleados,
reciben reclamos de trabajadores que ven que el ingreso lo absorbe casi
en su totalidad el pago de la tarjeta de crédito.
Antes, el plástico
era usado después del día 15, hoy, apenas entra el sueldo, se va en el
pago de deudas. Además, según confirmó este diario con al menos cuatro
intendentes, empieza a haber empleados municipales que renuncian al
empleo formal para evitar que las entidades con las que se endeudaron
les confisquen el ingreso. Prefieren evitar eso y buscar empleos
informales. Ese fenómeno está en expansión.
Los curas y los sociólogos
Hace
unos días, en charla con este diario, tres curas que recorren el
Conurbano contaron que la crisis económica tiene nuevos emergentes de
conflicto: registraron que en los últimos tres meses hubo más de 20
enfrentamientos violentos, con armas, en barrios humildes y con chicos
de cada vez menos edad. Y que la inseguridad ya pega incluso entre los
vecinos de esos barrios. Además, en la parte del barrio donde hay
trabajadores dedicados a las changas y trabajos de albañilería, el costo
de la nafta golpea a los que tienen vehículos antiguos para el trabajo.
El
tercer factor nuevo tiene que ver con lo que ocurre en los comedores:
hace años vienen muy demandados, no es la novedad. Lo que sí se empieza a
ver es que son cada vez más los padres con hijos que, terminada la hora
de la comida nocturna, van a rogar por sobras del día.
Pablo Semán
es sociólogo y camina los barrios desde hace años. Fue el primero en ver
el emergente potente que era Milei antes de ser presidente. Identifica
en el área más poblada del país problemas que no se mencionaban.
Primero, advierte que hay gente que tiene varios empleos, que su salario
está empeorando y que abrió, en paralelo, emprendimientos para ganar un
peso extra, y que no están rindiendo.
Describe Semán que hay una
especie de doble realidad, donde los trabajadores independientes y
empleados de empresas consumen mucho, pero no se capitalizan. Y la otra
parte, “bastante más extensa, que está calculándolo todo, que te cambian
una salida a un restaurante por cinco cafés en la semana y que van
rebajando y computando de forma para ellos inteligente la calidad de los
placeres que se toman”.
En paralelo, entre los jóvenes se encuentran
“gratificaciones de muy corto plazo y muy baratas. Diría que en general
toda esta gente, los más jóvenes y los más grandes de este segmento de
clase media, tiene planes de muy corto plazo”. Por último, Semán agrega a
un dato novedoso: “entre esta gente aparecen enunciaciones tales como
que están volviendo cosas que se habían ido En referencia a la inflación
está como habiendo un registro de lo que está pasando en los últimos
meses”.
Los tarifazos condicionan todo
Los datos bonaerenses a los
que accedió este diario reflejan que los partidos ubicados en las zonas
Oeste y Sur se presentan como los más afectados. Es que allí es donde
se registran las mayores disminuciones en indicadores relevantes para la
dinámica del ingreso corriente de los hogares, tales como el consumo
con dinero en cuenta, el consumo en alimentos, el comercio de proximidad
y los servicios. Además, el deterioro en estos distritos es más
pronunciado debido a su dependencia casi exclusiva del ingreso
corriente, sin apoyo de ahorro ni crédito corporativo.
Por ejemplo,
en el caso de los Supermercados y Alimentos, en los locales del
territorio se ve un ajuste de cantidades por sobre precios. “En términos
concretos, implica menos ventas, menor rotación comercial y, por lo
tanto, más presión sobre el empleo en comercios, logística y servicios
asociados”, grafica el Bapro. Algo por el estilo pasa, también, en otros
sectores intensivos en empleo local, como construcción, vivienda y
esparcimiento. Allí, la fuerte caída del ticket promedio sugiere que los
hogares están postergando gastos no esenciales, lo que impacta
directamente sobre actividades que cumplen un rol central en la
absorción de mano de obra, especialmente informal.
Aquí aparece un
factor central para entender la crisis del conurbano: los tarifazos y
aumentos de costos fijos. El incremento de gastos en Impuestos y
Servicios se duplicó entre 2023 y 2025. El gasto de Salud y Educación es
un síntoma de época, donde el consumo aumentó 16,6%. A diferencia de
los impuestos y servicios donde no hay opciones hacia las cuales
escapar, en estos rubros están las opciones gratuitas (publicas) o
distintos niveles de “calidad”.
Naturalmente, este aumento de costos
demolió el consumo. El análisis de rubros revela una migración forzosa
del gasto. Sectores que antes impulsaban la actividad local, como
Indumentaria (-26%) y Supermercados (-23%), están en niveles de
contracción que comprometen la sostenibilidad de los comercios
minoristas.

