
El salto no solo supera con holgura los niveles observados en episodios
críticos como 2019 y 2021, sino que ubica al conurbano bonaerense en una
zona de riesgo elevada desde el punto de vista crediticio. La brecha
con otras regiones es marcada: el nivel de mora en GBA resulta 48%
superior al de la Ciudad de Buenos Aires y 58% más alto que el del
interior provincial. Morosidad: el epicentro en el Gran Buenos Aires.
Los números se desprenden de los últimos datos del Banco Central (BCRA).
El fenómeno también se replica en el entramado productivo. En el
segmento empresarial, los mayores niveles de irregularidad se observan
en sectores sensibles al ciclo económico: la industria textil y del
cuero presenta una mora del 13%, seguida por hoteles y restaurantes
(12%), transporte (10%), construcción (9%) y comercio —tanto minorista
como mayorista— con un 8%.
Especialistas del sector advierten que
este deterioro en actividades clave impacta de manera directa en la
cadena de pagos, afectando tanto a empresas como a trabajadores
vinculados. A esto se suma un contexto de expectativas deterioradas: el
mayor pesimismo sobre la evolución económica reduce incentivos a
sostener la salud financiera en un escenario dominado por la urgencia
del gasto cotidiano. En ese marco, coinciden en que dejar el ajuste
exclusivamente en manos del “mercado” podría profundizar la exclusión
financiera.

