
Y agregó que, además de dejar sin atención a los pacientes, se está
perjudicando la formación de los nuevos médicos y técnicos -ya que se
trata de hospitales escuela- “con lo que se complicará el futuro de la
atención de todo el país”. Los fondos para que funcionen los hospitales
universitarios están aprobados en el Presupuesto 2026, que les destinó
una partida anual de 80.000 millones de pesos. Sin embargo, según
denunciaron en la conferencia de prensa, la gestión de Javier Milei no
ha transferido el dinero correspondiente a los meses de enero, febrero,
marzo y abril, lo que representa una deuda acumulada de aproximadamente
20.000 millones de pesos. Son recursos necesarios para adquirir insumos,
hacer el mantenimiento y pagar los servicios básicos esenciales.
Los
directores de los hospitales dieron a conocer su crítica situación a
días de que se realice una nueva marcha federal universitaria, convocada
para el próximo 12 de mayo.
La respuesta del gobierno
Tras la
conferencia de prensa, el Ministerio de Capital Humano salió a
responderle a los directores y aseguró que se trata de acusaciones
“falsas”. La cartera que conduce Sandra Pettovello sostuvo que ya mandó
los fondos ordinarios y que esta se trata de una partida adicional que
aún no fue distribuida (es decir, admitió que los 80 mil millones aún no
fueron enviados a los hospitales). Sin embargo, le achacó a los
hospitales de la UBA pretender quedarse con la mayoría de estos fondos,
que deben ser repartidos con todos los hospitales universitarios del
país.
“El ministerio aún debe contemplar su distribución eficiente
entre todas las casas de estudios que cuentan con hospitales”, planteó
Capital Humano en un comunicado de prensa en el que sostuvo que la UBA
le pidió para sus hospitales 75 de los 80 millones de pesos aprobados.
Es decir que aunque el gobierno aceptó que está incumpliendo, le echó
tierra a la Universidad de Buenos Aires, inculpándola de ser injusta con
el resto de las universidades.
No es novedad que el gobierno
libertario haya contestado la denuncia de los directores de los
hospitales universitarios en este tono. La estrategia de la gestión de
Milei en el conflicto con las universidades ha sido la de instalar una
campaña sucia. El propio presidente, frente a los pedidos y marchas
masivas en defensa de la universidad pública, los ha calificado como
intentos de la “vieja política” de defender “curros” y “cajas negras”.
Ha afirmado que quienes se resisten a ser auditados son “chorros” y que
la política utiliza las universidades como fuente de financiamiento para
fines “oscuros”.
Un sistema sanitario en crisis
Días atrás, un
delegado de la Comisión interna del Roffo ya había denunciado que el
hospital “está rechazando a pacientes con cáncer”. Roxana del Aguila,
directora del Roffo, contó que el instituto que forma a la mayoría de
los oncólogos hoy tiene roto su acelerador lineal y no puede hacer las
refacciones edilicias que necesita.
A su vez, Norberto Lafos,
director del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, habló
sobre los retrasos en los pagos a los proveedores. “Los insumos en
medicina están dolarizados; si cuando alguien va a la farmacia se queda
estupefacta, imagínense los gastos en medicamentos de un hospital”.
“En
el Clínicas no podemos internar, no podemos ir liberando las cirugías.
Achicamos mucho el funcionamiento: achicamos los gastos de seguridad,
los de limpieza, los medicamentos, los honorarios de los anestesistas.
Por los bajos salarios, que perdieron un 50 por ciento de su capacidad
adquisitiva, es altísima la pérdida de profesionales que forman a los
nuevos médicos”, añadió Melo.
Para dar una idea de los ingresos, el
director señaló que entre el 70 y el 80 por ciento de los trabajadores
del Clínicas cobran sueldos por debajo de la línea de pobreza. Un médico
con dedicación exclusiva -lo que le impide tomar un segundo empleo-
gana un millón y medio de pesos; un enfermero, un millón cien mil pesos,
mientras que los administrativos sólo llegan al millón. Según el
Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, una
familia tipo necesitó aproximadamente $2.300.000 en marzo para
mantenerse dentro de la clase media.
Los directores indicaron que “la
decisión del Gobierno Nacional pone en riesgo la prestación de
servicios no sólo en los seis hospitales de la red de la UBA sino
también en los hospitales de otras universidades nacionales”.
La Red
UBA, donde se atienden 700 mil personas por año, cuenta con seis
hospitales: Hospital de Clínicas “José de San Martín”; Instituto de
Oncología “Ángel H. Roffo”; Instituto de Investigaciones Médicas
“Alfredo Lanari”; Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl
Vaccarezza”; Hospital Odontológico Universitario y Hospital Escuela de
Veterinaria.

